Inteligencia Artificial

Tres meses con Claude Code: cómo cambió mi flujo de trabajo como ingeniero

Tres meses con Claude Code: cómo cambió mi flujo de trabajo como ingeniero

Hace tres meses dejé de abrir el editor sin Claude Code corriendo en otra ventana. No es una exageración: literalmente cambié el atajo del IDE en mi cabeza por el atajo del terminal. Después de este tiempo, ya tengo una idea honesta de dónde gana realmente la batalla y dónde sigue siendo un asistente más, no un sustituto.

Lo primero que cambió: dejé de buscar archivos a mano

El cambio más concreto, el que noté la primera semana, no fue ningún refactor mágico. Fue algo mucho más tonto: dejé de usar Cmd+P para buscar archivos por nombre. Ahora simplemente le digo a Claude Code "abre el archivo donde estamos generando el sitemap" y lo encuentra.

Suena a pereza, pero hace diferencia. En un proyecto Django con apps, templates, settings divididos y assets estáticos, mi cabeza gastaba energía recordando rutas. Ahora esa energía la uso para pensar en el problema, no en dónde vive el código.

Lo que delego sin pensarlo dos veces

Hay tareas que, después de tres meses, mando directo sin revisar línea por línea:

  • Renames y refactors estructurales. Renombrar un modelo, mover una función a otro módulo, cambiar la firma de un método y actualizar todas las llamadas. Claude lo hace mejor que yo porque no se olvida del archivo escondido en una migración.
  • Boilerplate de tests. Setup, fixtures, casos de happy path. Yo escribo los casos raros — los que requieren entender el dominio — pero la mecánica repetitiva se la delego.
  • Mantenimiento bilingüe. Cuando tengo que mantener versiones _en coherentes con el español sin que suenen a traductor automático, esa pasada inicial la hace él.
  • Migraciones simples. Añadir un campo, generar la migración, escribir el comentario explicando qué soluciona. Reviso la migración antes de aplicarla, pero el primer borrador ya no lo escribo yo.

Lo que NO cambió

Esto es lo que casi nadie cuenta cuando habla de IA en desarrollo. Hay partes de mi día a día donde Claude Code está, pero no manda. Y son las que más importan.

Decisiones de arquitectura. Cuándo separar una app de Django en dos, si esta función debería ser un servicio o un método del modelo, si vale la pena un cache layer. Para esto uso a Claude como caja de resonancia — le explico el problema, le pido contrapuntos — pero la decisión la tomo yo. Cuando le he dejado decidir, tiende a complicar demasiado.

Debugging serio. Cuando algo falla en producción y el traceback no es obvio, prefiero leer el log yo. Claude es bueno para hipótesis, pero un bug raro suele requerir que alguien sostenga el contexto completo en la cabeza durante 20 minutos, y esa es una de las cosas en las que un humano sigue siendo mejor.

Code review de PRs ajenos. No tanto porque Claude no sepa revisar — sí sabe — sino porque revisar el código de un compañero es también una herramienta de equipo. Si delego eso, pierdo contexto de lo que está construyendo el resto.

Tres cosas donde aún no confío al 100%

Después de tres meses todavía tengo reservas en estos casos:

  1. Cambios en producción sin red de seguridad. Si la rama no tiene tests que cubran el camino que estoy tocando, no le dejo a Claude tocar nada sin que yo lea el diff entero. Tres veces aprendí esto a las malas.
  2. Cosas de seguridad. Tokens, permisos, validación de inputs externos. Reviso. Siempre. Una buena heurística para un humano no es igual a una para un atacante.
  3. Decisiones que afectan la base de datos. Migraciones irreversibles, borrar columnas, índices en tablas grandes. Aquí Claude propone, yo apruebo. Nunca al revés.

El cambio más útil: cuándo NO usarla

Lo que más he aprendido en estos tres meses no es cómo usar mejor la herramienta, es cuándo apagarla. Hay tareas pequeñas — entender un bug raro, escribir un correo delicado, pensar una decisión de diseño que afecta seis meses de trabajo — donde abrir Claude antes de pensar yo mismo me hace peor ingeniero, no mejor. Es como pedir GPS para ir a la tienda de la esquina: funciona, pero dejas de saber dónde vives.

Mi regla de pulgar hoy es esta: si no podría explicar el problema en mis propias palabras antes de abrir la herramienta, primero lo pienso. Si después de pensarlo todavía no sé por dónde empezar, ahí entra Claude. En ese orden.

Resumen honesto

Tres meses después, no es un cambio de "ahora codeo el doble de rápido" — ese marketing me aburre. Es más como cambiar de bicicleta a bicicleta con piñones: subes las mismas colinas, pero gastas la energía en sitios más útiles. Para tareas mecánicas, gano horas. Para las decisiones que importan, sigo siendo yo. Y prefiero que sea así.